Creencias y valores la clave del cambio

Creencias y valores la clave del cambio

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La personalidad esta cimentada por nuestros valores y creencias, conocer cuáles son y cómo contribuyen a la percepción que tenemos de nosotros mismos es la clave para poder cambiar. Lo que vemos no es la realidad sino la interpretación que nosotros hacemos de ella, por lo tanto, si queremos que la realidad cambie únicamente hemos de mirarla con otros ojos.

¿Con qué ojos miras tu realidad?, eres de los que estás instalado en la queja percibiendo todo negro y una crisis espantosa o eres de los que ve el vaso medio lleno y percibes un mundo de posibilidades.

¿Eres consciente de tu escala de valores?, los valores son los ladrillos que soportan tu edificio, hay ladrillos de diferente resistencia y la organización de los mismos tiene que estar estructurada de tal manera que soporte con comodidad el peso del tejado de tu edificio, tu identidad.

Los valores son cualidades, modos de percibir la realidad, conforman gran parte de tu personalidad, son muy importantes para ti porque te hacen ver las cosas de una determinada manera, a través de ellos decides si esto esta bien o mal,valores pueden ser el Amor, el Altruismo, La Seguridad, La Valentía, La Verdad, La libertad, La Tolerancia, El orden, etc., y están ordenados según tu escala personal. Generalmente los valores se expresan con una palabra.

Si para ti el orden está situado en las posiciones más altas del ranking y para tu pareja en los últimos puestos tu percepción será que tu pareja es desordenada (contravalor) y ya tenemos la clave del conflicto. En este punto, si eres de los que te instalas con comodidad en la queja achacarás a tu pareja que la culpa de que te sientas mal es suya cuando es simplemente una cuestión de prioridad de valores.

Para solucionar el conflicto puedes quedarte en tu rol de víctima (parálisis), intentar que tu pareja cambie el valor o cambiar el tuyo (lucha), o cambiar de pareja (huida). Aunque para acercar posiciones sería válido restar importancia al valor (orden), priorizando el contravalor (desorden), esto es realmente costoso, es como mover una piedra de gran peso con las manos, sin embargo, si utilizas una palanca y un punto de apoyo te será mucho más fácil, por ejemplo; puedes restar importancia al valor (orden), priorizando otro valor(tolerancia), en PNL a esto lo denominamos recurso.

La identidad es como nuestra casa, la construimos con unos ladrillos denominados personalidad que a su vez se sujetan con un cemento muy especial, nuestras creencias. En muchas ocasiones el cemento una vez ha fraguado se confunde con los ladrillos y es difícil distinguir que es qué, voy a intentar diferenciarlo.

Mientras los valores son cualidades muy importantes para nosotros, las creencias son generalizaciones que vamos haciendo nuestras a través de la repetición, son otro tipo de cualidades unidas a capacidades que adquirimos desde niños con la educación, con los comportamientos, las acciones y las ideas de nuestros padres, amigos, familiares, etc., que vamos asimilando generalmente a través de las neuronas espejo. Creencias son, por ejemplo: “Los hombres no lloran”, “La letra con sangre entra”, “No puedo conseguir este objetivo”, “Yo no valgo para las matemáticas”, etc.

Al percibir las creencias como ciertas ni siquiera nos permitimos ponerlas en duda, algunas de ellas, generalmente las que están en sintonía con nuestra escala de valores potencian nuestra sensación de seguridad y de estar en lo cierto, y otras nos limitan y nos frustran al estar enfrentadas con ellos. En el ejemplo anterior de nuestra pareja si tenemos asumida la creencia “hay que ser ordenados” porque “en mi familia todos son ordenados”, esta creencia nos reafirma en tener la posesión de la verdad.

Trabajar la creencia (hay que ser ordenado), con la contraria (el desorden esta bien), va a ser muy difícil, es como levantar la piedra con la mano, sin embargo hay una opción mucho más sencilla, sustituirla por otra permitiéndonos observar que hay muchas personas que son muy felices y cuentan con una escala de valores similares a los nuestros, que tienen una identidad cercana a la nuestra, que tienen su casa tan bien construida como la nuestra, digna de estar en nuestra urbanización aunque el cemento que afianza sus ladrillos (se puede ser desordenado), sea diferente al nuestro (hay que ser ordenado). Las creencias se suelen identificar porque comienzan con “creo que…”, y se pueden sustituir con bastante facilidad por otra que sea más nutritiva para la relación, por ejemplo: “hay que ser ordenado” por “Hay que ser tolerante”, “Se puede disfrutar con la diversidad”, “El desorden también tiene un orden”, etc…

Los Valores van cambiando su prioridad a lo largo de nuestra vida y del punto de interés en el que fijamos nuestra atención en cada momento, por eso es tan importante identificar los valores que son congruentes con nuestra identidad y a conformar las creencias que potencian esos valores en cada ocasión para conseguir los objetivos deseados.

Una vez que tienes bien graduados tus valores es prioritario que elijas las creencias más adecuadas para proteger tus valores ya que creencias contrarias pueden proteger el mismo valor, aquí está la clave, la historia de la humanidad nos ha dejado demasiadas experiencias de que se puede matar a un hermano por proteger el mismo valor. Una creencia es suficiente justificación para matar por tu Dios aunque el mandamiento del mismo sea “no matarás”. Es la creencia por la que matamos mientras que el valor nos hace hermanos.

Cambia las gafas con las que miras y verás una realidad diferente, si quieres ver un paisaje distinto no es necesario que te gires, cambiando tus gafas cambiarás lo que ves, únicamente necesitas graduar las lentes con las que miras para percibir otro mundo, recuerda que hay lentes bifocales que te permiten ver tanto de cerca como de lejos, ¿cómo son las tuyas?

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